La turné de los excesos

Por el frío que me laceraba la espalda

entré en el lugar.


Como un todo: los cuerpos.

Sudaban algunos que ví bailando,

bebiendo y pares de torsos,

que acá y allá se repartían.

 


Enseguida di cuenta de aquello,

ese arrebato,

la algarabía,

como una puerta que se me abría,

pasé y perdido quedé

en una bocanada de lascivia.


Volví después, tomando agua

ya recompensado y medio debil,

al frío que esperaba por mí.



Escrito inspirado en ocasión de haber entrado a un boliche, invitado por un encuentro casual con un amigo que no veía hace tiempo, mientras caminaba la ciudad, una noche de primavera, pero particularmente fresca, sin destino y sin un peso partido. Al final me convidaron alcohol, tabaco, marihuana, y algo más. 

 Fue una linda noche.