La causa

Yo no había hecho más que sentarme frente a la computadora, como es habitual, para estudiar durante un rato.
  A veces, una pasarela de pensamientos profundos es preterida por el acto más normal, discreto, de la rutinariedad.
  Una pregunta dispara al resto: ¿puedo liberarme del mundo que me rodea?
  ¿La respuesta? Todo menos sencilla; en un primer momento pienso: no.
  En el navegador, varias estáticas pestañas asoman en la barra superior. Entre ellas, portales periodísticos: Reuters, El Cronista, tal vez Russia Today; inclusive Clarín y Página12.

El efecto

Han pasado pocos minutos, quizá treinta (suficientes para que un lector ameno sondee titulares y primeros párrafos).
  Ya me urge la locura.
  Ver en acción un concepto de mundo como el ecosistema que engloba otros tantos ecosistemas, me turba. 
  Creo que no existe tal roadmap: aquel que explica el por qué de la coyuntura mundial.
  Las ideas deterministas de quien escribe se fueron a tomar por culo, cuando entendió que el mundo es el inabarcable podio de múltiples perspectivas.

El ahora

Llegan unos mensajes de audio a mi whatsapp, y lo que se va a tomar por culo ahora, es el relativismo.
  Mi patrona me reclama más enfoque en el trabajo.
  Todos tenemos expectativas sobre seres, sobre cosas.
  Suelo exigirle a mi celular, que es una cosa, que funcione más rápido.
  En este caso, no me dan opción, soy la cosa, y tengo que intentar responder a la exigencia.